


"No me da igual que te sea indiferente"
Jennifer Melisa Tomé

La diferencia del amor
Cualquiera de nosotros está apto para hablar de amor, opinar, sentir. Todos amamos: a un hermano, a un hijo, a un amigo, a alguien. La mayor preocupación es perder a esa persona, la única manera de imaginar ese momento es relacionarlo con la muerte.
Si, dije muerte y no es nada.
Sabemos que en algún momento esa persona puede "desaparecer" y nunca más volveríamos a verla. Es angustiante ¿No?
La diferencia de amor que vos conoces y la que yo conozco, es la pertenencia. Vos podes saber siempre donde va a estar esa persona que amas. Vas a tener la seguridad eterna de encontrarlo en algún lugar, este vivo o no.
El lazo que me une a Juli es tan fuerte como frágil. El amor que pueda darle depende del tiempo y ese es el problema. El tiempo... Él no es mío, no es nada. Puedo ponerle el título que quiera, el parentesco que se me ocurra, pero nada nos une. No hay nada que nos garantice crecer juntos. Un día, no se cual Julián puede irse. Y ese día puede ser cualquiera, puede ser mañana. ¿Entendés la diferencia?
Si yo no lo lleno de recuerdos ahora, es posible que en un futuro él no sepa quién soy. Que su vida empiece de nuevo en otro país, muy lejos de mí y que no haya nada que lo haga volver a buscarme. Entonces, mi amor por él se mide en intensidad y es condicionado por el tiempo.
No voy a comparar el dolor de una perdida, pero entiendo que no existe nada peor que alguien que desaparece literalmente, que no hay cuerpo o cara. Que no tiene un punto final. Porque es una historia que no se termina, una esperanza que no se muere, un deseo que no se cumple.
Es no saber cómo está tu otra mitad. ¿Está bien? ¿Está mal? ¿Sabe quién soy? ¿Se acuerda de mí? ¿Me extraña? ¿Qué hace? ¿Cómo se siente? Son preguntas que a pesar de no obtener respuesta, se multiplican a diario. Y esa es nuestra diferencia. Cada momento es único porque es posible que no se repita, no existen seguridades.
No lo amo "más que a...", lo amo diferente. Por eso jamás cambiaría un segundo con él, porque cualquier otra cosa me resulta insignificante.
¿Entendés mi límite?
Es vivir esperando que nunca llegue ese día.
Queriendo que el tiempo no exista.
Jennifer Melisa Tomé-
18 de agosto de 2012